Inicio de la Segunda Guerra Mundial

La fecha oficial, fue el 1 de septiembre de 1939 con la invasión de Polonia, pero hasta llegar a ese primer ataque se produjo un tira y afloja que duró años hasta que estalló. Desde su subida al poder, Adolf Hitler demostró que sus intenciones eran recuperar el poderío que Alemania ostentaba antes de 1918 y librarse de las duras condiciones impuestas por el Tratado de Versalles. Tras una recuperación económica derivada de la economía de guerra y el impresionante rearme del país, el régimen nazi pudo extender su idea pangermánica y comenzó a anexionar territorios. Tras la firma del acuerdo de Múnich el 29 de septiembre de 1938, Alemania se hacía con los Sudetes y Francia y Gran Bretaña cruzaban los dedos para que su política de apaciguamiento funcionara y las ansias de Hitler se calmaran. Nada más lejos de la realidad.

Pocos días después, el ejército alemán tomaba el control de sus nuevos territorios y se producía la evacuación de los checoslovacos. El primer ministro británico, Neville Chamberlain, y su homólogo francés, Édouard Daladier, volvieron a sus respectivos países hablando de triunfos y luciendo el acuerdo firmado como si se tratase de un trofeo que demostraba la eficacia de sus técnicas. Pero Hitler tenía más de conquistador que de diplomático.

En agosto de 1939, para sorpresa de todos, Alemania y la Unión Soviética hicieron pública la firma del pacto Mólotov-Ribbentrop. Stalin, viendo cómo los perros de la guerra se agitaban en el viejo continente y las fronteras cambiaban, decidió apartar sus reticencias respecto a Hitler y promovió un acuerdo económico y de no agresión con Alemania en caso de conflicto. El pacto también incluía varias cláusulas secretas en las que las dos potencias se repartían el este de Europa.

Con la tranquilidad de que la poderosa Unión Soviética no supondría un problema (por el momento), Alemania decidió invadir Polonia el 26 de agosto. Gran Bretaña había firmado un acuerdo de defensa mutua con el país polaco y frenó parcialmente el avance de las tropas nazis, pero no por mucho tiempo. Un falso ataque de tropas polacas contra una antena de radio dio la excusa que necesitaba Hitler para enviar a las SS e iniciar la invasión de forma justificada.

El 1 de septiembre de 1939, los alemanes bombardearon la ciudad polaca de Wileun, destruyendo el 75% de la región y matando sin distinción tanto a militares como a civiles. Este primer ataque abierto hizo que la Gran Bretaña de Churchill finalmente reaccionara y, junto a Francia, declarara la guerra a Alemania y a Hitler. Comenzaba oficialmente la Segunda Guerra Mundial, un enfrentamiento bélico que se extendería por todo el globo y alcanzaría unas cuotas de muerte y destrucción que jamás se habían visto en todos los siglos anteriores de la humanidad.

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